El proyecto MX-1593
Dos hechos muy concretos quitaron el sueño a buena parte de los políticos
y militares estadounidenses. La detonación de un arma nuclear por parte
de los rusos (Joe-1, nombre clave occidental. 29 de Agosto de 1949) y el estallido
de la guerra de Corea (25 de Junio de 1950). Los progresos en los misiles de
crucero proyectados, como el Navaho o el Snark, no avanzaban al ritmo esperado.
Era necesario guardarse las espaldas con un plan B que garantizase el poder
llevar la bomba con garantías hasta suelo soviético.
SM-62 Snark
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Uno de los primeros diseños del programa MX-1593 (Maqueta)
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Por aquel entonces ya se barajaban algunos nombres para el futuro misil como eran Boxcar o Hot Rod, pero fue Bossart quien finalmente tuvo el privilegio de bautizarlo con el mitológico nombre de Atlas, el dios condenado a cargar con el mundo sobre sus hombros.
En Julio de 1951 la Convair finalizó sus estudios preeliminares determinando que el futuro misil mediría 50 metros de alto, 3,5 de diámetro y estaría impulsado por unos 5 o 7 grandes motores. Dos meses después, el ARDC (Air Research and Development Command, Comando aéreo de investigación y desarrollo), principal impulsor del Atlas, comenzó a presionar a la Fuerza Aérea para que iniciase directamente la construcción del misil a escala completa, decidiendo esta ser más cauta y orientando el programa al desarrollo de los subsistemas por separado. Esta actitud resultó acertada, ya que al poco, la Comisión para la Energía Nuclear anunció que el peso de las cabezas nucleares podría ser reducido sustancialmente sin perder potencia, adaptándose a las características del futuro misil.
El Ejército y la Armada comenzaban a interesarse seriamente en obtener
el control sobre la nueva arma (Ya ocurrió en Alemania con la V2 cuyo
control terminó en manos del ejército bajo el argumento de ser
una extensión de la artillería) por lo que ARDC recomendó
apresurar el programa concediéndole prioridad 1A, la más alta.
La Fuerza Aérea se negó y a cambio aceptó su propuesta
de iniciar un programa de pruebas con misiles que inicialmente tendrían
un motor, pasando luego a 3 y finalmente a 5 motores en febrero del 53. En mayo
de ese año, la Fuerza Aérea firmó con la Convair 2 series
de pruebas con prototipos del misil; X-11 y X-12, siendo la primera una tirada
de prototipos primigenios seguidos de la segunda, más avanzados (Lo que más tarde sería el Atlas B). A pesar
de esto, a medida que pasaba el tiempo, las estimaciones del ARDC sobre la finalización
del programa eran cada vez más pesimistas y en octubre de ese mismo año
la fijaban en el año 1964 manteniendo una prioridad 1B.
Diagrama del X-11
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A estas alturas, los diseños se iban acercando más a lo que sería finalmente el Atlas o WS-107A, nombre en clave que se le daba por aquel entonces, estimándose una longitud menor que lo situaba en los 33 metros de alto. En cuanto a la propulsión, ésta era confiada a un motor principal rodeado de 4 auxiliares.
Con la llegada de Dwight Eisenhower al poder en la presidencia de Estados Unidos en 1953, el programa Atlas peligró más que nunca. Ordenó una serie de recortes presupuestarios, sobre todo en el área militar, ya que siendo el un militar, conocía la costumbre de estos de pedir siempre en exceso. Para aplicar dichos recortes, encargo estudiar la viabilidad de los diferentes programas de defensa. En lo referente al Atlas, dicho análisis se inició el 31 de Octubre 1953 y fue dirigido por Trevor Gardner, un joven con las ideas bastante claras y ayudante especial del secretario de la Fuerza Aérea. Gardner formó con once científicos el Comité de Evaluación del Misil Estratégico que sería más conocido como el Comité de Van Neumann por estar presidido por el científico John Van Newmann. Finalmente, el 10 de Febrero de 1954, este comité dictaminó que el programa era viable, sobre todo tras lograrse las primeras cabezas termonucleares de gran potencia de peso reducido. Dos días antes, la RAND Corporation, una empresa que paralelamente también había evaluado el programa del ICBM, finalizó su informe que resultó ser favorable al mismo y que además declaraba que llevando a cabo con presteza el desarrollo, los EEUU podrían tener un ICBM operativo antes de 1960.
Lo que en un principio hizo peligrar al programa, finalmente lo lanzó de forma imparable. Se puso al general Bernard A. Schriever, considerado artífice de la construcción del Atlas en un tiempo record, al frente del proyecto del misil, con Bossart como ingeniero jefe y Simon Ramo con su Ramo-Wooldridge Corporation encargado del área de manufacturación. Finalmente, el 14 de mayo se le concedió al proyecto la ansiada máxima prioridad (1A). Todos los recursos se volcaron en el desarrollo del misil. Otro gran salto fue el anuncio de la posibilidad de una cabeza nuclear de un Megatón con un peso de tan solo 680 Kg. Esto recortó la altura del Atlas a la mitad de los 50 metros previstos inicialmente y su número de motores a tan solo tres.
El 16 diciembre de 1954, la Fuerza Aérea y la Convair anunciaron oficialmente que el misil Atlas se encontraba ya en proceso de desarrollo y fabricación.
El misil Atlas
El programa Atlas, bajo el nombre en clave Modelo 7 (A pesar de esto se le conoció desde un principio como Atlas, ya que antes del anuncio del 16 de diciembre, la revista Aviation Week desveló su nombre), comenzó oficialmente en enero de 1955 cuando la Convair Corp. firmó el contrato para su desarrollo. El principal problema lo planteaba el cohete, ya que necesitaba dotar al misil de un alcance de 12000 kilómetros y una capacidad de carga de 680 kilogramos. Nunca se había fabricado nada tan grande. Como ya se dijo, el programa iba a contrarreloj, por lo que el diseño se asentó en tecnologías y sistemas ya experimentados anteriormente dejando los nuevos desarrollos para lo indispensable.
Para la propulsión se dejó
de lado el eficaz sistema de etapas múltiples que suponía un buen
número de problemas a favor de una sola etapa que ocupaba casi todo el
misil. Realmente no era monoetapa, sino que empleaba un sistema conocido como
etapa y media. Este consistía en un motor de cohete principal conocido
como sustentador y que se ubicaba en el eje longitudinal del misil. En una estructura
independiente que lo envolvía se alojaban otros dos motores más
conectados a turbobombas que los alimentaban desde los depósitos. Estos
recibían el nombre de boosters. Los boosters son muy utilizados en misiles
y cohetes con el fin de acelerarles en la primera etapa de vuelo y ayudar al
motor/es a mover el cohete. Una vez agotado su combustible se separan, ya que
al ser externos además de un peso inútil, generan una gran resistencia
aerodinámica. Para evitar este último problema, se les configuró
fijos a un anillo como parte integrante de la estructura del misil y una vez alcanzada cierta
velocidad, ésta, junto a los dos motores se desprendía dejando al
descubierto al motor principal. Es conveniente explicar llegados a este punto
la procedencia de la gran llama que se aprecia junto a las toberas en los despegues.
Esta proviene de un tubo acoplado a uno de los boosters y que sirve para expulsar
la sobrepresión en las turbobombas de los aceleradores. Al ser expulsados
los gases cerca de las toberas, éstos se inflamaban dando lugar a esa
llamarada.
Vista de los motores del Atlas. El central es el sustentador
y los otros dos los boosters. La flecha roja indica la junta de separación
del anillo de los boosters
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